Taekuondo

LLEGAR A CINTA NEGRA, REQUIERE

POR LO MENOS TRES AÑOS

 

Poco a poco vas comprendiendo lo que clase a clase me dicen. Desde el primer día me enseñaron que los límites son necesarios e importantes en

todo lo que hago. En el área de trabajo hay una línea donde debo hacer un saludo y al mismo tiempo me comprometo conmigo mismo para

hacer mi máximo esfuerzo.

 

En el primer mes voy conociendo poco a poco la dinámica de la clase, los movimientos básicos, logro al fin obtener el uniforme; entiendo lo que el uniforme significa, que lo debo portar con orgullo y respeto y entiendo que mientras lo porto estoy representando a dos grandes instituciones a las que pertenezco, el Instituto Mexicano de Taekwondo y el Centro Asturiano de México.

 

La cinta tiene también un sentido y una forma especial de amarrarla que representa la mente el cuerpo y el espíritu de los que está formado el ser humano.

 

Voy entendiendo el significado de los colores de las cintas y que esto solo debe reflejar mi experiencia y la calidad y perfeccionamiento de los movimientos.

Voy aprendiendo también que el respeto a mí mismo, a las normas y a los demás es indispensable.

 

Voy comprendiendo que el esfuerzo de cada día hará que logre mis metas. Que la actitud en todo lo que hago habla mucho sin decir una palabra.

Que la constancia es la única forma de lograr lo que quiero. Que cuando caigo, debo levantarme.

Que competir me hará más grande.

Que mi principal enemigo y critico soy yo mismo.

Aprendí que disciplina es muchas cosas y que no es una palabra mágica y que no es fácil alcanzarla.

 

El fin del taekuondo no es pegar ni agredir, es buscar fortalecerme en cuerpo, mente y espíritu para poder logra mis metas, enfrentar mis miedos y limitaciones, es mejorar como persona.

Muchos lo intentan pero pocos lo logran….

 

Ser CINTA NEGRA es haber comprendido lo que un arte marcial implica y

lograr llevar todo ello a mi vida.